“Solo muere quien no es recordado”: Tres leyendas del teatro regional yucateco que siguen vivos en nuestra memoria.
En la historia del teatro regional yucateco hay nombres que no solo dejaron huella… dejaron alma, carcajadas y memoria colectiva. Entre ellos, tres pilares fundamentales: Doña Aidita Ayora, conocida con cariño como “La Chichí”; Don Mario Herrera “Sakuja”, patriarca de una de las dinastías más queridas de las tablas; y Fernando Herrera “Cheto”, heredero de la picardía y la risa bien hecha.
En una imagen que conserva el espíritu de lo eterno, los tres aparecen juntos promocionando la obra “El Soldado de Chocolate”, una de esas piezas que marcaron época y moldearon la identidad escénica de todo un pueblo. No había redes sociales, pero bastaba el talento, la entrega y el corazón para llenar teatros y conquistar corazones. Lo que ellos hicieron no se repite, porque fue auténtico. Porque aunque muchos lo han intentado, como suele decirse: siempre imitados, nunca igualados.
Hoy, en Yucatán, donde el teatro regional sigue latiendo, su legado se siente en cada risa, en cada escenario que se abre, en cada joven comediante que se inspira en su trabajo. Como bien dicen: “Solo muere quien no es recordado”, y estos tres grandes jamás se irán de nuestra memoria. Son parte de lo que somos. Parte de lo que nos sigue haciendo reír… con el corazón.



