En Yucatán, donde la música se convierte en raíz y en memoria, las Hermanitas Pech (Diana y Sofía) sorprenden por dominar la trova como si fuese un juego natural. A su corta edad, han logrado lo que muchos músicos persiguen durante toda una vida: emocionar al público con cada acorde y cada verso. Ellas dicen que la trova “abre los caminos del alma”, y cuando sus guitarras y voces se funden, el público revive recuerdos de amores pasados y presentes, abrazando ese sentir tan propio de nuestra tierra.
Mientras gran parte de la juventud busca proyectar su voz en los ritmos modernos, Diana y Sofía eligieron seguir el legado de los trovadores de antaño, esos que le cantaban al amor, a la fe y a la eternidad. Y lo hacen con una frescura encantadora que conecta con chicos y grandes, recordándonos que la trova no es cosa del pasado, sino un canto vivo que se renueva en cada interpretación.
Las Hermanitas Pech son hoy el reflejo de una sociedad yucateca siempre enamorada de la vida y de la pasión. Con disciplina, ternura y fuerza, llevan su voz a todos los rincones, demostrando que el arte florece cuando se canta desde el corazón. Ellas son la muestra de un legado que no se apaga, un legado que se forja en nuestra tierra y que sigue latiendo gracias al talento de dos hermanas que han hecho de la trova su misión de vida.



