#YucatanEsColonial Yaxcabá: tierra verde donde la historia maya respira

En el corazón del centro-sur de Yucatán, a 80 km de Mérida, se encuentra Yaxcabá, cuyo nombre en maya significa “lugar de tierra verde”. Este municipio, habitado por más de 14 mil personas, conserva con orgullo sus raíces: el 95% de su población es indígena y más del 70% habla la lengua maya, desde la niñez hasta los adultos mayores. Aquí, la vida diaria transcurre entre la milpa, la apicultura con abejas meliponas, las artesanías y las tradiciones que han sobrevivido siglos. No es casualidad que Yaxcabá haya sido escenario de momentos históricos como la rebelión de Jacinto Canek en 1761 o la resistencia durante la Guerra de Castas; cada piedra y cada voz recuerdan la fuerza de su gente.

Pero Yaxcabá no solo se reconoce por su historia, también por sus tesoros culturales y naturales. Sus cenotes, como Yokdzonot y Chihuán, son guardianes de aguas cristalinas que atraen a visitantes en busca de paz y naturaleza. El poblado de Yaxunah, dentro del municipio, resguarda una joya arqueológica conectada por un sacbé de 100 km con Cobá, en Quintana Roo. Allí se alza un templo mayor de 75 metros, rodeado de selva y silencio, que aún no ha sido restaurado, ofreciendo al visitante una experiencia auténtica y conmovedora. La fe también tiene un lugar protagónico: sus iglesias coloniales como la de San Lorenzo y las fiestas patronales en honor a San Pedro, San Pablo o la Virgen de Guadalupe son parte del calendario que une a la comunidad en música, vaquerías y devoción.

Visitar Yaxcabá es dejarse envolver por un ambiente donde la cultura maya no es recuerdo, sino presente vivo. Es probar un pib de pollo recién salido de la tierra, escuchar a los abuelos narrar leyendas sobre brujos que se transforman en pájaros, y sentir cómo el tiempo se detiene entre pozos antiguos, juegos de pelota y calles tranquilas. Es, en definitiva, un lugar donde la magia ancestral se convierte en experiencia y donde cada visitante se lleva un pedazo de Yucatán en el corazón.