#YucatanEsTalento Jenaro Sosa, la danza que rompe moldes

En Yucatán, muchos viven pensando que la jarana es el único baile que define nuestra identidad. Pero hay almas que cruzan ese molde, que llevan nuestra cultura más allá del zapateado habitual: uno de ellos es Jenaro Sosa Castillo. Desde que era niño, él no solo bailaba; hablaba con su cuerpo. Y así encontró en la danza española –desde el más dramático flamenco hasta el elegante bolero– la voz que necesitaba para contar su historia y la nuestra. Su pasión lo llevó de merideño a discípulo amado de la maestra Pilar Rioja, forjándose en el corazón mismo del oficio y pisando escenarios internacionales con la frente en alto.  

Su triunfo en el Concurso Internacional de Castañuelas “Teresa Laiz”, en Madrid, no fue solo el triunfo de su arte: fue el triunfo de Yucatán en el mundo. Al interpretar el “Fandango” de Boccherini, Jenaro hizo bailar al mestizaje mismo, fusionando sonidos de América Latina y España con una sensibilidad y maestría que derriba fronteras e interrogantes. Esa victoria no nació de la casualidad, sino de una constancia de dos décadas que encontró en el arte y en su origen un impulso para trascender.  

Jenaro es un joven yucateco que no olvida su tierra; la lleva en cada giro, en cada golpe de castañuela, en cada paso que dicta elegancia y raíces. Su danza, intensa y sentida, enseña que el talento no es solo brillantez técnica, sino también orgullo que no se esconde. Él demuestra que sí se puede vivir del arte, y que desde el Mayab también se puede encender luces en el escenario global.