En Ticum, comisaría del municipio de Tekax, se encuentra uno de los sitios más impresionantes y misteriosos del sur de Yucatán: el Ex Convento de San Antonio de Padua.
Esta imponente estructura colonial, construida en el siglo XVI, se mantiene hoy como una majestuosa ruina abandonada. Sus gruesos muros, arcos y altares a cielo abierto le dan un aspecto dramático y solemne que cautiva a quienes lo visitan. Durante la Guerra de Castas (1847-1901), el ex convento se convirtió en un importante refugio para las familias del pueblo, quienes se resguardaron entre sus paredes ante los intensos enfrentamientos que vivió la región.
A pesar de no tener techo en gran parte de su estructura y mostrar los estragos del tiempo y los conflictos del siglo XIX, el ex convento conserva una gran belleza arquitectónica. Sus ruinas son un testimonio silencioso de la historia turbulenta de Yucatán y del sincretismo cultural entre la tradición maya y la evangelización franciscana.
Hoy, este lugar se ha convertido en un atractivo para amantes de la fotografía, la historia y la exploración de sitios poco turísticos, representando la resiliencia de Ticum y su gente.



