A sus 91 años, Don Jacinto sigue viajando de Muna a Mérida para vender sus tradicionales buñuelos y merengues.
Desde hace 45 años, este incansable yucateco recorre la ciudad con su mercancía. Antes visitaba distintas colonias, pero ahora, por el desgaste de la edad y un dolor en la rodilla, solo viene los martes o miércoles a ver a sus clientes de toda la vida en la zona de Reforma.
Sus hijos y nietos han intentado convencerlo de descansar, pero él responde con una frase que ha tocado el corazón de muchos: “Si me quitan el trabajo, me muero antes del día que Dios me tiene reservado”.
Una historia de esfuerzo, dignidad y amor por lo que hace. Don Jacinto es un verdadero ejemplo de la garra yucateca.



