Chocholá, cuyo nombre en maya significa “Agua Salobre” (de chhochhol = salobre y á = agua), es un pueblo con una rica historia y profunda devoción.
Entre el 6 y el 14 de diciembre de 1823 fue escenario de un importante combate entre las fuerzas republicanas del coronel Manuel Cepeda Peraza y las conservadoras del coronel Felipe Navarrete, en el que resultaron vencedoras las tropas republicanas.
En el centro de la cabecera destaca el Templo de la Purísima Concepción, sede de una de las historias de fe más conmovedoras de Yucatán. Durante la persecución religiosa de 1916, un devoto feligrés escondió la imagen de la Virgen dentro de un baúl y la enterró en el templo para protegerla. Allí permaneció oculta por más de medio siglo, hasta que en 1973, durante trabajos de restauración, el padre Alberto Ruiz Azcorra la descubrió intacta. Tres años después, en 1976, fue coronada diocesanamente y desde entonces es venerada como la Reina y Señora de Chocholá.
Un pueblo donde la historia, la resistencia y la fe se entrelazan de manera única.



