La exhacienda Ticopó Gutiérrez, ubicada en las cercanías de Motul, es una de las pocas que permanece en ruinas y puede visitarse. A diferencia de las propiedades restauradas, conserva un aire de misterio y abandono que permite apreciar vestigios de su época de esplendor, como las dos columnas de entrada ornamentadas con pequeñas piedras, mosaicos y paredes con patrones pintados en el edificio principal.
En su interior se resguarda una enorme máquina de henequén, utilizada durante años para producir el llamado “oro verde” que se exportaba desde el puerto de Progreso. Piezas de maquinaria esparcidas en el exterior, una terraza rodeada de vegetación y habitaciones sin techo completan este escenario que evoca la etapa dorada en la que Motul fue capital de la producción henequenera de Yucatán.



