El cielo de Tahmek se iluminó con la creatividad y el esfuerzo de artesanas y artesanos que, con paciencia y dedicación, dieron vida a globos de papel que reflejan identidad, unidad y esperanza. Familias enteras, visitantes de todo Yucatán y creadores de otros países compartieron esta fiesta cultural que no solo enaltece las tradiciones, también impulsa la economía local y fortalece el orgullo comunitario.
Cada globo que se elevó fue símbolo de un pueblo que se niega al olvido y que hoy muestra con alegría su talento al mundo. Este encuentro de colores, música y hospitalidad dejó claro que la cultura es motor de bienestar, pues reúne a generaciones, atrae visitantes y proyecta a Yucatán como un lugar donde las raíces se viven, se celebran y se transforman en futuro.



