El puerto de abrigo San Crisanto–Chabihau fue escenario de una jornada en la que la unión comunitaria se convirtió en acción. Vecinas, vecinos y voluntarios se sumaron para retirar casi media tonelada de basura, protegiendo así la salud de las familias, la pesca y el turismo que da vida a la región. Más que una limpieza, fue un recordatorio de que cuidar el mar es cuidar el hogar, pues de sus aguas limpias dependen tanto el alimento como el trabajo de muchas personas.
Con playas más seguras y libres de contaminación, las y los pescadores pueden realizar su labor con mejores condiciones, y quienes visitan la costa disfrutan de un entorno digno y natural. Además, las pláticas y aprendizajes sobre el manejo de residuos aseguran que el esfuerzo de hoy se mantenga en el tiempo, fortaleciendo una cultura de respeto y amor por la naturaleza que se transmite de generación en generación.



