#YucatanEsCrecimiento El campo de Yucatán tiene corazón y nombre de familia

Bajo el sol de Tizimín, Baca, Tekax o Celestún, hay una historia que se repite todos los días: la del campesino que amarra sus botas al alba, la de la mujer que riega su huerto con cuidado, la del abuelo que enseña a su nieta a sembrar chile habanero. Esa historia no siempre aparece en los noticieros, pero es la que sostiene a Yucatán desde sus raíces. Hoy, esa gente recibe un merecido impulso.

A través del programa Herramientas e Insumos para el Bienestar, más de 9 mil mujeres y hombres que viven del campo recibirán apoyo para continuar produciendo con dignidad. Son 230 mil productos –de cintillas de riego a semillas, de carretillas a alambre de púas– que no solo facilitan el trabajo, también representan respeto, justicia y futuro. La tierra de Yucatán tiene demasiado que ofrecer, pero lo más valioso siempre ha sido su gente: trabajadora, humilde, de palabra y familia. Ellos no piden lujos, solo oportunidades. Y cuando las tienen, hacen florecer hasta el monte más seco. Porque aquí, el campo no es solo producción: es tradición, es comunidad y es amor a la tierra.

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