Cuando Alejandro Güémez se transforma en Doña Chela, no sólo se pone una peluca: se mete en el alma de una abuelita yucateca que todos, de una u otra forma, llevamos en el corazón. Con su voz pícara, su andar sabroso y su humor que se roba las risas de todos los presentes, Doña Chela ha logrado lo que pocos artistas: hacer que el público no solo se ría, sino que se sienta visto, entendido y abrazado. Porque detrás de cada carcajada, hay una historia, una nostalgia, un momento compartido que resuena en quienes han crecido escuchando a sus abuelas en la hamaca.
El “Show de Doña Chela” es mucho más que una comedia: es un espectáculo inmersivo donde el escenario se vuelve casa, la risa se vuelve medicina y el público deja de ser espectador para volverse cómplice. Cada presentación es una fiesta, un reencuentro con lo nuestro. Doña Chela no solo rompe la cuarta pared: rompe con el estrés, con la rutina, con el olvido de nuestras raíces. Alejandro Güémez, con su entrega y sensibilidad, ha creado una joya viva del teatro yucateco contemporáneo, y con ella, ha conquistado cada rincón del estado, desde los teatros de Mérida hasta las plazas de los pueblos. Y lo más bonito: sin perder el piso, con el corazón por delante y el alma bien puesta.



